Pienso y luego existo. Reflejos del pasado que se asoman amis pensamientos como los pájaros de mi ventana. Las cosas que pudiste haber hecho con entusiasmo, pero que en parte te alegra el no haberlas tomado. Miras a esos reflejos y pasas por ellos, como cuando vas en auto por las calles y miras las casas en donde creciste. Te abordan esos pensamientos que te dejan inerte tus ideas. No sabes en dónde estás, o porqué estás, pero sólo sabes que algo de ti ya se encuentra aquí y la otra parte está en otro lado.
.
A veces por las mañanas... por las tardes y por las noches, llega aquel pájaro y se asoma por tu ventaja. Es ahí cuando pienso en que quizá me gustaría estar en otro lado. Pero cuando miro la realidad, no me encuentro nada mal en donde estoy. No sólo físicamente, sino también en mis pensamientos y emociones. Van creciendo de forma ordenada y en cierta forma aburrida. Es como cuando adoptas a un gato para cuidarlo y darle alimento. Sabes que está condenado a quedarse seguro y a salvo por el resto de su vida en tu casa. Sin embargo, no experimentará la aventura y quizá amargadísima experiencia de vivir en la calle y posiblemente morir prematuramente. Aún así, pudo gozar la dicha de haber tomado cada una de sus decisiones por si mismo hasta el último de sus cortos y tristes días.
Quizá te imaginas tres panoramas, aunque para ser sincero creo que solo puedes imaginar uno: ¿En dónde te gustaría estar? pero no te pones a pensar también: ¿Para que soy bueno? y ¿En dónde me encuentro? ... ¿y el pasado? ¿lo que he vivido? ya no importa, ya no existe. Sólo me sirve saberlo para no cometer los mismos errores varias veces, pero nada más. Lo que importa es el día de hoy, como te sientes y como te sentirás.
Quizá una parte de ti piensa mucho en dónde te gustaría estar. Que te gustaría estar haciendo en este momento. Pero tus respuestas ya solamente son un reflejo del pasado, borroso e incompleto. Lo que eres en la actualidad es completamente diferente a lo que eres en tus pensamientos. -"Quiero viajar y vivir en la playa"- podrías pensar. Pero cuando tienes dinero, tiempo y oportunidad, te encuentras jugando ajedrez con tus amigos en la Alameda, o estás cuidando y manteniendo a tus hijos, o estás viendo el futbol en favorito y cómodo sillón de piel; porque SI, tampoco te gustan los problemas, no te gustar dormir en otra cama, no te gusta utilizar otro baño, no te gusta perder el tiempo, no te gusta estar de "turista". Porque salir a vacacionar ya no es la experiencia mágica que viviste con tus papás, quienes se encargaban de todas las tareas difíciles, de los trámites engorrosos, de los gastos innecesarios para que tu disfrutes de tu tiempo. Básicamente, eres suficientemente abierto como para salir a enlodarte y disfrutarlo como cuando eras niño, pero eres lo suficientemente consciente de que es más aburrido limpiarlo y poco racional si tragas ese lodo y te enfermas de cólera.
Para ti, ya no se trata en "salir de la zona de confort" porque ya saliste de esa zona hace mucho tiempo. Tampoco se trata "arriesgar", porque ya arriesgas. Básicamente estás en medio, dudoso, pensante. Cansado, pero entretenido. Descansando pero aburrido. Eres lo que eres, lo que haces y lo que piensas. Pero ¿en qué medida? ¿Que tan eres lo que eres? ¿Que tan eres lo que haces? y sobretodo ¿Que tan eres lo que piensas?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario