sábado, 8 de marzo de 2014

La fiesta del viernes por la noche

Cada viernes que voy a casa de mi novia y paso por un bar que se llama el Desván me deprime, ya desde el mediodía hay mucha gente esperando por entrar; pero al llegar la noche, la ciudad se convierte en un bar nocturno y por todas partes en las calles, hay gente bebiendo, gritando, bailando y conviviendo.

Peor no es que esté amargado, o que no me guste que la gente se divierta y sea feliz, es todo lo contrario, soy una persona muy feliz y me gusta que la gente se divierta y sea feliz; sin embargo, la extrema puntualidad con la que funciona la gente me hace pensar muchas cosas, pensamientos cuyas conclusiones me llevan a un sentimiento de tristeza masiva porque pienso que la gente en realidad no es feliz, y solo piensa que es feliz.

Por lo general, una persona que tiene esta conducta de metrónomo y lo lleva todos los viernes o sábados a querer ir corriendo a desquitarse con una cerveza, me dice que es alguien que no es feliz con lo que hace durante toda la semana. Claro está que no todos son iguales y existen sus debidas excepciones, pero no es así con la mayoría de las personas.

Yo siempre he sido amante de lo nuevo y lo desafiante, razón por la cual dejé mi trabajo para emprender mi propio negocio, dejé el auto y tomé la bicicleta, dejé la escuela y comencé a estudiar totalmente por mi cuenta, dejé mis miedos para poder abrirme al mundo; pero gracias a eso y a muchas otras cosas mas, he aprendido que la felicidad no solamente se encuentra en lo que los demás hacen o te dicen que hagas, sino en las cosas que van dando estabilidad a nuestras vidas.

Si continuo la lista puedo añadir muchas cosas que también me hacen feliz: tocar piano, tocar el clavecín, aprender violín, jugar videojuegos, estudiar e investigar (a mi ritmo y en mis tiempos) cocinar, enseñar piano a mis alumnos, estar con mi novia, estar con mi perro, con el perro de mi novia, etc; actividades que puedo hacer siempre y llenan mucho esta sensación de felicidad, en vez de esperar toda la semana solo para que llegue el momento de ir a la fiesta.

Ir a la fiesta del viernes por la noche, se ha convertido en una rutina para mucha gente que de alguna manera ya tiene una rutina, pero si algo me entristece de todo esto es que es una actividad que solo sirve para sacar muchas frustraciones que por lo general, no se puede sacar de otra forma, haciendo de esto un ciclo que no tiene fin. A final no resuelve los problemas que se tienen en el trabajo o en la casa, y lo que no se resuelve genera incomodidad continua y por ende, menos estabilidad emocional.

Siempre he pensado que existe un fuego interno que todos tenemos el cual es causado por las cosas que no nos gustan y las cuales convivimos todos los días con ellas; algunos ejemplos son: el tráfico vehicular, el insoportable jefe, el perro inquieto, el vecino molesto, los malos conductores, la esposa quejosa, los políticos corruptos, los aumentos de costos, el esposo apático, los niños inquietos, la larga fila del supermercado y hasta el gato que molesta toda la noche. Este fuego interno de alguna manera va creciendo con todas estas cosas todos los días poco o mucho, pero el cual cuando es demasiado grande grita desesperadamente porque salga (y literalmente). Pero si ese fuego no sale, dentro del rutinario su cuerpo, mente y alma se comienza a quemar rápidamente, convirtiendo a la persona en violenta, insoportable o amargada para siempre.

Salir de fiesta parecería una solución divertida e inofensiva, pero únicamente es un placebo ( a mi parecer bastante costoso) que mitigará solamente una semana mas el eterno problema. Por ello es que siempre he considerado que resolver los problemas reales siempre es mas importante que vivir pensando en el placebo el cual a la larga nos lastima mucho en el cuerpo, las emociones y en el bolsillo. Para mi, el poder tener estabilidad emocional sin estas actividades no es una vida sentado y aburrido, es el que nadie me grite, no yo tampoco gritarle a nadie, el no estar en el tráfico, el no tener a mi perro ladrando todo el día, el no ser el esposo apático, el no tener a la esposa quejosa, en no tener niños inquietos, el no formarse en la fila del supermercado, el no tener a los bancos hablándome por deudas y amenazas todo el tiempo y el poder ser feliz y disfrutar de las pequeñas y grandes cosas que nos da la vida.

Por eso es que cuando veo que la gente adopta estas rutinas, me entristece pensar que seguramente el, aquel y aquella persona que están ahí parados esperando por entrar, tienen problemas que no quieren resolver, porque estar estar esperanzado a que llegue el viernes y odiar los lunes, es una vida bastante triste y muy aburrida, es una vida que nos puede llevar a una depresión profunda para siempre.

El amor de los que no saben amar

Triste, deprimido y confundido. Es así como regreso de haberme encontrado con mi madre, mi hermano y su esposa hace unos momentos en la casa de mi papá por casualidad. A veces pienso y deseo solamente no volverla a ver (a mi madre), pero de alguna manera eso parece ser imposible, pues tengo algunos sentimientos dentro de mí que no me permiten desear verla con entusiasmo nuevamente, o si quiera, acercarme por sus rumbos. Manipuladora, grosera y violenta, son algunas de las etiquetas que tristemente bien le van, sin embargo, en mis pensamientos guardo de ella una parte invaluable de lo que alguna vez me demostró ser: una persona en quien poner mi confianza cuando me sintiera deprimido; aunque eso solo fuera por unos cuantos años de muy prematura infancia.

Ahora las cosas han cambiado; después de que ella nos dejó a mi papá, mi hermano y a mí (a los 8 años de edad aproximadamente) descubrí lo que era el mundo sin una guía materna, viví y crecí con la música, la poesía y la izquierda siempre fueron mis compañeros de noches amargas, deseaba (y deseo) mas que nadie el poder cambiar nuestro rumbo político y cultural, pero acepto que esto no hubiera sido posible si mi madre hubiera continuado con nosotros viviendo, pues ella siempre fue una persona de ideas tradicionales, ella buscaba que nosotros no fuéramos algo mas, sino personas "normales" como lo que se le podría llamar normal hoy en día: un oficinista con una carrera, casado y con hijos y sin nada de izquierda y nada de radicalismo; pero mi destino cambio.

Hace poco tiempo que vivo solo (no mas de cuatro meses) después de dos años de haberme mudado nuevamente con mi mamá; lo hice porque tuve algunos problemas con mi papá (no muy graves) pero mas me animó el poder conocerla nuevamente, deseaba recuperar todo ese tiempo perdido y quizá conocernos de una forma única y especial; porque yo ya no era realmente ese niño que lloraba mucho y era muy miedoso, sino un joven que quería encontrar los momentos mas especiales de mi vida... pero simplemente me equivoqué, pues la persona con quien fui a parar, no era la madre que conocí hace tantos años, era una mujer que se dejó aflorar durante muchos años sus mas profundos y negativos miedos para convertirse en lo que es hoy en día.

Yo no se si deba quererla, con marcas en mi cara que no se curan en mis sentimientos me marché de aquel lugar del cual pensé que podría ser mi hogar; pero ahora llega mi hermano y su esposa (mi nueva familia) y van a verse con ella, mi hermano afortunadamente nunca vivió con ella, pues se fue a trabajar a a León Guanajuato y nosotros somos del Distrito Federal, para el, mi madre es de temerse, mas jamás lo quise agobiar con mis problemas y distraerlo de su trabajo; pero sin lugar a dudas, el jamás vivirá con ella lo que yo viví; Sin embargo, ahora están juntos conviviendo, aquellos quienes serían mi familia y yo, de alguna manera, sin poder acercarme a ellos. 

No puedo acercarme a ella porque aunque mi pensamiento me diga que lo haga, mi cuerpo me detiene, mientras me salen unas manchas rojas por la tristeza y el estrés, no puedo acercarme a ella, sin dejar de pensar que solo desea un beneficio. ¿Que podría hacer? se que incluso ella quiere verme, pero yo se también, que desea manipularme. Así de triste es el amor de aquellos quienes te quieren pero no saben como hacerlo, aquellas personas cuyos objetivos personales y ego, están antes que cualquier cosa; así es el amor de los que no saben amar. 

Quizá con mi distancia, ella pueda reflexionar sobre las cosas que ha hecho y su forma de ser con el mundo; aunque ella por su enfermedad (diabetes) sufre porque piensa que ya no le quedarán muchos años de vida (y a mi, inconscientemente me obliga a querer verla) hoy que la vi me provoca una gran tristeza y confusión, porque veo sus ojos que parecen tristes (o si buscan manipularme), o si está sufriendo por su enfermedad (o si no está sufriendo), y sin poder preguntarle porque no sabría si tan si quiera creerle.

Para poder creerle y acercarme a ella, simplemente yo podría hacer pensar que no está pasando nada, podría inventarme una mentira e ignorar mis lastimadas emociones por todo lo que pasó; podría simplemente aguantar esa ansiedad que a uno le da de repente y sin motivo alguno, podría cerrar los ojos y solo estar ahí, pero yo no crecí así y tampoco superé la vida de esa forma y lamentablemente, eso me llevaría a sufrir otra vez todas sus cosas malas, su desprecio, su discriminación, su terrible estrés de todos los días, sus miedos y paranoias, eso me llevaría a mi a vivir de una forma triste, vacía, y sin poder resolver nada. Solo puedo alejarme y soñar nuevamente, pero no con el pasado que ya no existe y que de ninguna manera volverá, pero sí soñar con un futuro que podría llegar algún día, ese futuro en donde solo exista el amor puro de las sonrisas mas sinceras y los abrazos mas cálidos, ese amor que llena de alegría la vida, pero así de terrible es esta enfermedad terminal, la que te aleja de tus seres queridos, la que consume lo mas puro de nuestra energía, la que mata lentamente a uno y a nuestros seres queridos, y es precisamente, el no saber como amar.

Bienvenido a mis pensamientos

Este blog lo creé por la necesidad de poder expresar y compartir muchos de mis pensamientos a la gente. Siempre me ha gustado ser una persona escéptica del conocimiento y basar todos mis escritos y enseñanzas con bases sólidas y científicas; sin embargo, siempre es bueno también el poder narrar muchas experiencias personales, aquellas ideas que llegan y no podemos dejar ir, porque una vez que se van simplemente desaparecen.

No soy una persona que se podría considerar común, y tampoco suelo actuar como lohacen los demás, pero aquí voy a dejar todas esas ideas para que no se vayan, sino mas bien se queden y pueda leerlas las personas quiera.

Mi pensamiento también es tuyo, te lo comparto.