viernes, 9 de diciembre de 2016

Ha muerto una orquídea

A veces, la vida es un instante. Debemos apreciarla, cuidarla y quererla.  Cuando las cosas pasan, a veces solo nos queda esperar, ver y reflexionar: la muerte es algo que solo se puede escribir para los que se quedan. Quizá algún día, en algún futuro, nuestras generaciones podrán cruzar las barreras de la vida misma, y ver por más tiempo lo que nosotros ya no podremos ver.  Me hace feliz pensar que así será, y que lucharé hasta el fin de mis días buscando realizar este sueño. Hoy murió una orquídea. Seré honesto cuando digo que no la conoci tanto, pero también soy honesto al decir que lo poco que conocí de ella fue lo más importante. Conocí sus deseos, sus aspiraciones, su espíritu de la lucha, sus emociones. Aquella parte de  ella que es igual a mí.
Recordaré mucho como ella me admiraba, incluso llego a decir que yo había logrado lo que cualquiera de la familia no había hecho. Lo cierto  es que yo era quien la admiraba a ella. Su forma de vida, sus pensamientos y su amor por la vida, lo llevare conmigo por el resto de mi vida.

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